desprendimientos

Christian Lange: “Cuanto menos prejuicio y límite entre géneros y lenguajes, mejor.”

El escritor y dramaturgo Christian Lange (1967, Argentina) ha publicado su nuevo libro, Desprendimientos, de la mano de Bebookness. Desprendimientos es una obra que reúne siete textos teatrales: “Inolvidable”, “La última pieza”, “Tercero excluido”, “Umbral”, “Desprendimientos”, “Atado al cuello” y “Humedales”. La obra está disponible en las principales tiendas de ebooks del panorama internacional: Amazon, Apple, Google Play, Kobo y Barnes and Noble. 

1. En su obra se encuentra el texto teatral “Desprendimientos” que da título a la obra. ¿Por qué decidió titular su libro así? 

La palabra “desprendimiento” refiere a muchas cosas… A desapego, a desasimiento, a generosidad… También a aquello que se suelta, que se desprende o se separa del lugar donde estaba.  En ese sentido, tanto ese texto específico como el libro en su conjunto pueden leerse como fragmentos que se han desprendido de un lugar, en este caso de mí como autor. Son pedazos de escritura que estaban en mí y ahora han sido “soltados”. De todos modos el proceso de los títulos, al menos para mí, no es muy racional y consciente, sino más bien intuitivo y poético.

2. Como se ha comentado, Desprendimientos reúne siete textos teatrales. ¿Estos textos fueron escritos expresamente para esta obra o decidió reunirlos posteriormente en un único título?

Son siete textos que fueron escritos en un período de tiempo que va desde 2005 hasta 2015. No son TODOS los textos escritos en esos años, sino algunos. En ese sentido este libro es una selección, una antología personal. Elegí especialmente estos siete textos para componer este ebook. Cada uno de ellos había sido escrito en algún momento —junto con los títulos están los años de esa escritura—, pero ahora, hacia fines de 2017, decidí integrarlos, sumarlos, multiplicarlos y hacer que formen una unidad que es este libro.

3. En el prólogo de su libro, comenta que los textos que figuran dentro tienen carácter autónomo, pero que contienen una hipótesis de representación que debe ser descubierta. ¿Puede explicarnos un poco más sobre esto? ¿Qué es lo que el lector puede apreciar al leer el total de los textos de Desprendimientos

La dramaturgia, es decir, la escritura de textos teatrales, tiene un carácter muy particular. Por un lado es literatura (en este caso, literatura dramática), pero por otro lado se trata de una escritura provisoria, de un material que finalmente es el insumo para un espectáculo. Eso quiere decir que el texto vale por sí mismo (es autónomo, puede leerse como unidad y en su propio mundo), pero también contiene el germen de un espectáculo, una hipótesis —a veces más explícita y otras debe ser descubierta— de cómo ese texto podría “suceder” en escena, encarnado en cuerpos, iluminado en cierto espacio y frente a otros (espectadores). Lo que el lector podrá —tal vez— apreciar al leer el total de los textos, es el universo poético personal de un autor y sus diversas formas de manifestarse. Siete textos que son muy distintos entre sí, pero que también tienen sus huellas, sus marcas de nacimiento compartidas. 

4. ¿Qué temáticas puede encontrar el lector en su obra Desprendimientos?

Siempre es difícil decir cuál es el “tema” de un texto… En especial en algunos casos (pienso en “Atado al cuello”, por ejemplo). De todos modos creo que hay algunos núcleos que se repiten: el homoerotismo, el incesto, el vínculo padre-hijo, la identidad, el amor, el poder, la muerte… Los grandes temas de siempre, pero en una mirada personal, espero.

5. El género de su libro es el teatro, por lo que estos textos están pensados para ser representados. En el prólogo de su libro, el lector puede apreciar la opinión que le merece el teatro al autor. ¿Puede explicar qué es y qué significa para usted el teatro? 

El teatro existe desde hace veinticinco siglos y probablemente existirá por tanto tiempo como exista la humanidad. Ha cambiado y seguirá cambiando. El modo de escribirse, el modo de hacerse, el modo de representarse… Creo que hay algo único en lo teatral, y es el encuentro del cuerpo de los actores y el cuerpo de los espectadores en un mismo espacio sin mediaciones. Eso es algo tan potente y único que me parece que distingue esta experiencia de cualquier otra. Esa dimensión performática, esa convivencia casi ritual. Escribir textos con ese destino o que tengan esa voluntad de formar parte de algo mayor… es algo que diferencia este tipo de escritura de cualquier otra, aun afirmando su derecho a ser considerada literatura.

6. Tal como se puede observar en su biografía, usted posee muchos conocimientos sobre el teatro, la escritura…, ya que tiene una fuerte formación en estos ámbitos. ¿Cuándo supo que este era su mundo, su vocación? 

Creo que hubo algo de azar, de casualidad y de encuentro. En 2002 cuando conocí (por cuestiones de la vida personal) a Susana Torres Molina —acaso una de las más importantes dramaturgas y directoras del mundo de habla hispana— se produjo un “encuentro” y empecé a colaborar con ella como Asistente de Dirección y a participar en sus talleres (de escritura teatral). Entonces sentí que había descubierto algo muy especial, un canal de expresión único. Desde entonces no he dejado de intentar profundizar más y más en esa experiencia.

7. Lamentablemente, el género teatral no es uno de los géneros que tenga más número de lectores. Desde hace muchos años, el teatro ha dado paso a la novela como género primordial (en cuanto a lectores se refiere). ¿Cómo reivindicaría esto? ¿Cree que el género teatral es un género que debería tener más presencia en el mundo de la literatura? ¿Por qué?

Es absolutamente cierto que se lee poco teatro y que se lee poca poesía. No sé quién “gana” en ese ranking de lo menos leído. Y también es cierto que la novela (al menos eso dicen las cifras de la industria editorial) es la que ostenta el reinado. También hace rato que se habla de la crisis de la novela, de la muerte de la novela… Hay quien dice que actualmente son las series las que vienen a ocupar ese lugar, de maquinaria narrativa que aspira a la perfección. Son temas demasiado amplios y que no están cerrados. Creo que nunca haremos suficiente para alentar a cada persona a leer poesía, leer teatro, ir al teatro… Es llamativo que en muchos casos gente que “hace” teatro lee muy poco teatro y que, por otra parte, en otros casos, no saben cómo leer teatro. Pero todo se aprende y lo único que hace falta es animarse y hacerlo.

8. Este no es su primer libro publicado, sino que es autor ya de varios textos que se encuentran disponibles. ¿Qué puede decirnos de sus otras obras? ¿Siempre se ha especializado en el teatro? 

He publicado poesía (al inicio de este largo proceso) y he publicado también una novela (mucho más recientemente). Así que no, no siempre me especialicé en el teatro. Soy un escritor. Me convoca la escritura. La forma que esa escritura adquiera a veces depende de la voluntad y a veces es simplemente una forma que se despliega. Cuanto menos prejuicio y límite o encasillamiento entre géneros y lenguajes, mejor.

9. Además de escribir guiones y textos teatrales, usted ha ejercido como director. ¿Qué obras ha dirigido? ¿Qué le aporta este otro punto de vista del teatro? 

Básicamente he dirigido tres de mis propias obras (Inolvidable, Atado al Cuello, y Umbral). Dirigir me ha dado una experiencia y una visión más amplia del hecho teatral. Especialmente del mundo de la actuación. En ese sentido haber trabajado con Susana Torres Molina y con Alfredo Martín, como Asistente o Director Asistente, fue un entrenamiento que nunca agradeceré lo suficiente, tanto para mi rol de director como de escritor o autor teatral. Tengo absolutamente presente —al escribir— que es una escritura para cuerpos, para espacios, para miradas y para ser iluminada. Intento pensar en términos de intensidades y condensaciones. Eso nunca hubiera podido suceder sin estar involucrado en ese salto al abismo que es pasar del texto al espectáculo.

10. Para finalizar esta entrevista, ¿qué autores o qué obras le han influido en el momento de elaborar sus escritos? 

En el momento mismo de la escritura, conscientemente al menos, ninguno. Hay autores que me interesan mucho y cuyas voces, temas o procedimientos me resuenan especialmente… Por nombrar algunos: Chejov, Ibsen, Strindberg, Bergman, Duras, Pinter, Beckett… En Argentina en particular hay una gran cantidad de muy talentosos dramaturgos a quienes admiro, respeto y leo (Gambaro, Pavlovsky, Torres Molina, Kartún, Tantanián, Daulte, Spregelburd, Cano, Feldman, Jakob & Mendilaharzu, Loza, Paula, Farace, Lumerman… La lista es muy extensa y es imposible mencionarlos a todos). 

 

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Christian Lange: “Cuanto menos prejuicio y límite entre géneros y lenguajes, mejor.”
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