los laberintos del tiempo

Adolfo Calatayu: “No puedo escapar de mi neurosis, es imposible”

El autor Adolfo Calatayu (1955, Argentina) publica su nuevo libro, Los laberintos del tiempo, en formato digital de la mano de Bebookness, el agregador de libros electrónicos. La obra gira en torno al concepto de Tiempo, algo que obsesiona al autor. Trata de describir este concepto a partir de distintas voces que han hablado de él a lo largo de los años (escritores, filósofos…) para que él y sus lectores puedan sacar sus propias conclusiones.

1. El título de su libro es Los laberintos del tiempo, un título que parece más que apropiado para su obra, ya que debe resultar difícil definir el concepto de Tiempo. ¿De dónde surgió la idea de realizar este libro?

El germen de la idea del libro ocurrió mucho tiempo atrás, cuando me preguntaba por un tío muy querido que, por cuestiones familiares, dejé de ver. Todo ése tiempo sin verlo, la revelación de su velocidad y su vértigo impactó fuertemente en mi espíritu, lo que me llevó a preguntarme sobre la naturaleza del Tiempo. Desde luego, no encontré la respuesta definitiva; me encontré con una multiplicidad de ellas en donde cada una encierra parte de la verdad subyacente de ése misterio. De modo que, día a día, fui compilando material para éste libro, infatigablemente.

2. En su trabajo aparecen distintas voces (escritores como Oscar Wilde, filósofos como Nietzsche…), pero todos hablan del concepto de Tiempo. ¿Por qué decidió reunir todas estas voces en un libro?

Ésas voces que resuenan fuertemente desde el pasado o el presente han influenciado y construido nuestra cultura y, en muchos casos, nuestra ciencia. Es imposible nombrar alguna sin remitirnos a otra; se fueron agolpando, tumultuosamente, sin orden y criterio. Yo sólo les brindé un marco propicio, adecuado a esas voces.

3. A lo largo de las citas que componen Los laberintos del tiempo, usted ha querido jugar con el lector: ha camuflado sus propios pensamientos en medio de todas esas voces, usando anagramas de su propio nombre y apellido. ¿Cómo surgió esta idea? ¿Con qué finalidad hizo esto?

La finalidad fue propuesta, por así decirlo, por mi propio pudor; odiaba la idea de que alguna opinión llevara mi firma. Soy muy inseguro, ésa es la verdad. Me permito corregir lo siguiente: no son anagramas de mi nombre y apellido, sino de mi tercer y cuarto nombre. Quiero decir, era muy común tiempo atrás, y más siendo hijo único, terminar llevando tres, cuatro, hasta cinco nombres incluso. Entonces, poseo cuatro nombres. Balzac repetía que “nuestro nombre somos nosotros mismos”. Ésta frase me intranquiliza. Regresamos nuevamente al libro, donde nos encontraremos con Hugh Sim, filósofo alemán neokantiano que ha sido seducido por una corriente Theravada; con Hu Si, alquimista chino; y con un tal Hugo Simonini, marino italiano, contemporáneo de Galileo Galilei, y que insinúa conocer lugares fantásticos, míticos. Como se imaginarán, es un verborrágico embaucador.

4. Tras terminar de escribir y elaborar este trabajo, ¿qué extrajo usted como autor? ¿Qué cree que puede aportar su obra a aquellos que la lean?

Éste libro me enriqueció, me hizo crecer en muchos aspectos y adquirir otra perspectiva, otra visión sobre distintos tiempos que a todos nos toca vivir, como por ejemplo nacimientos, partidas, el amor, la muerte o algo más límite, la muerte de un hijo. Mi aspiración, mi deseo, es que al menos aporte una luz nueva, que los haga mirar desde un lugar virgen, un lugar jamás pisado.

5. Siguiendo con la pregunta anterior, ¿a quién recomendaría su libro? ¿Piensa que es apropiado para un público en particular?

De ninguna manera está dirigido a un público en particular, es para toda persona que le interese y ame la vida y sus misterios.

6. Antes de leer su libro, una cosa que llama mucho la atención es la escultura, el objeto que aparece en la portada. ¿Qué representa y qué relación tiene con el texto de Los laberintos del tiempo?

Al decir de su autora, Karina del Savio, la obra se llama Agitadores de sueños, y representa en el mundo interno, emocional, aquel pulso que nos da una razón para seguir existiendo en el Tiempo.

7. Queriendo conocer más al autor, usted es docente y practicante de terapias alternativas desde hace más de 30 años. ¿Qué le llevó a esta profesión y qué es lo que le aporta como persona?

Qué pregunta más interesante…, jamás me la hubiera hecho. He practicado toda mi vida artes marciales. Siempre me fascinó ése mundo ordenado, con reglas básicas, claras e inmutables, como usted muy bien sabe es un legado que nos viene de Oriente. De allí mi interés primero por el Shiatsu —que es un sistema de digitopuntura de origen japonés— y luego por la Medicina Tradicional China y todo lo demás. Para mí es muy gratificante y enriquecedor poder brindar algún tipo de alivio o mejoría en patologías crónicas en general, donde la alopatía da una respuesta limitada.

8. Los laberintos del tiempo es su cuarto y más reciente libro, ¿puede hablar de sus otros tres libros? ¿Qué podrá encontrar el lector en ellos? 

El primero se llama Los juguetes de la Noche. El desprevenido y engañado lector sólo encontrará allí una serie de mediocres poemas, un latrocinio salvaje de héroes como Trakl, Mallarmé, Eliot, Pound, Dylan Thomas, Pessoa y tantos otros. Mi segundo libro, Ishiatsu, es un nuevo sistema terapéutico que fusiona la Gemoterapia con la Medicina Tradicional China. El tercero, Medicina Alternativa, es un vademécum, es decir, un ensayo donde se menciona más de 120 patologías comunes y el abordaje de ellas a través de distintas terapias como Ishiatsu, Fitoterapia, Acupuntura, Homeopatía, Gemoterapia, Lisadoterapia, Aromaterapia, Digitopuntura, Oligoelementos, Terapias Florales y Reiki.

9. Teniendo en cuenta que Los laberintos del tiempo es un libro que instruye e invita a la reflexión, ¿qué es para usted el Tiempo tras escribir su obra?

Sin lugar a dudas el Tiempo ocupa un espacio central en nuestras vidas; algunos se refieren a él para explicar el Cosmos y su origen, el Espacio y el Tiempo se hallan indisolublemente unidos —como en el Tao el Yin y el Yang—, igual que nuestra maduración ética y espiritual. Nos absorbe, nos alimenta, nos deglute, nos arrasa, nos devasta, nos consuela, finalmente siempre nos mata y nos transforma.

Sabemos, o creemos saber, que el Pasado y el Futuro son maya, esto es ilusiones. Lo verdaderamente complejo y fascinante es considerar que “los sucesos que son simultáneos para un observador pueden no serlo para otro”. Esto no es una conjetura sobre el Presente, es un hecho empíricamente comprobado por la ciencia en 1915. Lo especulativo y lo concluyente parece no tener fin.

10. ¿Por qué decidió escribir Los laberintos del tiempo?

Escribí éste libro porque no puedo escapar de mi neurosis, es imposible (“Me puedo resistir a todo menos a la tentación”. Oscar Wilde). El único camino era una aproximación, y llegamos a ella a través de la pregunta. Y ése preguntar no contiene la urgencia de la respuesta, el sólo inquirir nos lleva a otro plano. Entonces, la intención de la antología fue la pregunta, la intención y el modesto motivo de su razón de ser. Nunca fue el hallar una respuesta sino inquirir, ya que ésa acción nos acerca más al umbral buscado: la comprensión final, ya que “El tiempo humano no da vueltas en redondo, sino que sigue una trayectoria recta. Ese es el motivo por el cual el hombre no puede ser feliz, porque la felicidad es el deseo de repetir.”

 

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Adolfo Calatayu: “No puedo escapar de mi neurosis, es imposible"
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