Tipos de diálogos

Como ya mencionamos en otro post, uno de los errores más comunes es el mal uso que se hace de los diálogos. Por ello, seguimos con esta temática en un nuevo artículo del blog. Hoy vamos a hablaros de los tipos de diálogos que existen para la escritura de un libro.

Aunque existen varios tipos de diálogos, en este post vamos a centrarnos en los más comunes: el diálogo directo y el indirecto. Vamos a ver qué diferencias existen entre ambos:

Diálogo directo: Es el que reproduce de forma literal las palabras de los personajes, es decir, hablan de forma directa en el texto. En el estilo directo, la voz de los personajes se marca con las rayas (—) y encontramos las acotaciones del narrador, las cuales nos dan más detalles sobre la conversación (qué personaje está hablando, gestos, estados…).

Ej. 

—Buenos días, Ramón —saludó Mireia mientras se acercaba a él—, ¿cómo estás?

—Estoy mucho mejor, la verdad. Muchas gracias por preguntar. —Ramón aún parecía dolido tras la pelea.

 

Diálogo indirecto: A diferencia del estilo directo, la voz de los personajes nos llega a través del narrador, que es al único que escuchamos.

Ej.

Mientras se acercaba a él, Mireia saludó a Ramón y le preguntó cómo estaba. Él, que aún parecía dolido tras la pelea, contestó que ya estaba mucho mejor.

 

Como puedes ver, ambos ejemplos dicen lo mismo, pero el estilo y lo que transmiten es totalmente distinto. Según el estilo y el ritmo que quieras dar a tu obra, deberás escoger qué estilo se adapta más a lo que quieres transmitir. Por un lado, tal y como puedes ver en el ejemplo, el diálogo directo es mucho más fluido y da más agilidad a la lectura, mientras que el estilo indirecto es un estilo mucho más lento.

Por eso existen tantos tipos de diálogos, para que puedas utilizar el que más se adecue a tu obra.

Por ejemplo, existe también el estilo indirecto libre. Aquí el personaje nos habla a través de la voz del narrador, aunque este reproduce enunciados del personaje de manera literal. Es decir, el narrador adopta la perspectiva del personaje. Igual que en el estilo indirecto, las palabras de los personajes no se marcan con ningún elemento que permita diferenciarlo del narrador, por lo que a veces resulta confuso para el lector diferenciar qué dice el personaje y qué el autor.

Ej.

Paloma había llegado ese día a su casa y se había encontrado con un ramo de flores. ¡Qué emoción! Pero, ¿de quién serían?

Aunque aquí te explicamos solo tres estilos, existen muchos tipos de diálogos (cinematográfico, teatral, de entrevista…). Y tú, autor, ¿qué estilo utilizas?


¿Estás pensando en publicar tu libro?

 

 

Literatura adictiva: 10 libros sobre drogas

Hoy es el día Internacional contra el abuso de las drogas y su tráfico ilícito. Las drogas siempre han estado íntimamente ligadas a la cultura popular y también a la literatura. Muchos escritores creen que encontrarán la inspiración en un estado de embriaguez que estimulará su creatividad, mientras que otros prueban el lado más duro del consumo de sustancias alucinógenas para producir novelas o proyectar su experiencia lisérgica sobre el papel. Con motivo de la celebración de este día, os traemos 10 libros sobre drogas que no os podéis perder.

  1. El almuerzo desnudo (1959), de William S. Burroughs. La literatura yonqui lo catapulta al primer puesto por ser una obra maestra alucinógena. El autor icónico de la Generación Beat crea su alter ego, William Lee, un personaje que nos revela sus delirantes reflexiones fruto de las experiencias con la heroína. ¿Recordáis su adaptación al cine por David Cronenberg? Sí, esa película tan viscosa y repleta de blatodeos y demás insectos igualmente desagradables.
    Otra de sus confesiones sobre las drogas es Yonqui (1953), su primera novela escrita bajo el pseudónimo William Lee, en la que relata el inicio de su adicción.
  2. Confesiones de un inglés comedor de opio (1822), de Thomas Quincey. Se trata de un estudio biográfico en la que el autor confiesa y explora su propia adicción al opio y los intentos por desengancharse. Describe los sórdidos ambientes de consumo y los efectos psicológicos que produce en sus recuerdos.
  3. Réquiem por un sueño (1978), de Hubert Selby Jr. La angustiosa novela sobre consumo, angustia y desesperación desarrolla dos historias paralelas. Por un lado, una madre obsesionada por adelgazar termina haciéndose dependiente de las pastillas recetadas por su médico. Por otro lado, su hijo se convierte en traficante y se engancha por consecuencia a una droga que solo puede conseguirse en la calle. La obra fue llevada al cine de la mano de Darren Aronofsky.
  4. Aldous Huxley nos brinda en Moksha (1971) un recopilatorio sobre las drogas alucinógenas, sus efectos y experiencias visionarias. Es un estudio elaborado a partir de cartas de científicos, investigadores y sus propias novelas donde las drogas juegan un papel fundamental.
  5. Uno de los títulos que no pueden faltar entre los 10 libros sobre drogas es Trainspotting (1993). El debut de Irvine Welsh es el retrato de unos jóvenes yonquis de los suburbios de Edimburgo que buscan refugio en la heroína para escapar de la realidad. Fue adaptada al cine en 1995 por el director Danny Boyle.
  6. Ciego de nieve (1976), de Robert Sabbag, es un reportaje sobre el tráfico de drogas desde la mirada de Zacharie Swan, que se ve involucrado sin quererlo en un entramado viaje entre Colombia y Estados Unidos en los años 70 para depositar la droga en sus calles y conseguir burlar a la Ley.
  7. Miedo y asco en las vegas (1971), de Hunter S. Thompson. Este es un caso de un periodista que viaja a Las Vegas con su acompañante y el maletero de un coche a rebosar de drogas. Los excesos de heroína y destrozos que dejan tras su paso son una explícita visión de la contracultura de los años 60 y la búsqueda del sueño americano. Su adaptación al cine en 1998 la protagoniza Johnny Depp y Benicio del Toro.
  8. El tabaco también es una droga, aunque esté legalizada. Gregor Hens relata en su obra Nicotina (2016) las obsesiones con el tabaco y las sensaciones desde la primera calada hasta que el cigarrillo se consume. Hens investiga los efectos psicológicos que produce y conversa con distintas figuras sobre los hábitos y sentimientos contradictorios hacia los cigarrillos.
  9. LSD Flashbacks (2015), es un recorrido por los hábitos lisérgicos del último siglo desde la voz del doctor Timothy Leary, que experimentó con las drogas psicodélicas con el fin de investigar sus efectos psicológicos. Leary cuenta con humor cómo desarrolló su persona hasta convertirse en un defensor de su consumo como elixir espiritual.
  10. Breat Easton Ellis presenta en Menos que cero (1985) una narración en la que un estudiante se sumerge en la élite y glamour de Hollywood caracterizada por un consumo en exceso por parte de una juventud hedionista y desenfrenada.

Experiencias biográficas, alucinaciones, desesperación y adicción. Estos 10 libros sobre drogas pretenden mostrar la angustia de la drogodependencia, sus efectos psicológicos y el crimen organizado del negocio del narcotráfico. Y tú, escritor, ¿conoces alguno más o has publicado un libro relacionado con este tema?


¿Estás pensando en publicar tu libro?

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Oficio de escritor: rutinas y hábitos

El oficio de escritor es un placer pero no es un lecho de rosas. Al igual que tú, muchos escritores tienen un trabajo con el que sustentarse y no se dedican a la escritura a tiempo completo, pero sí buscan unas horas al día para concentrar toda su atención en esta tarea. Por ello, es importante imponerse rutinas diarias con las que avanzar en el trabajo.

Puede que la una de la madrugada sea la hora a la que te sientas frente al ordenador a desarrollar tu historia. O puede que lo hagas en el banco de un parque durante la pausa del almuerzo en una libreta. Sean cuales sean tus horarios de escritura o lugar de inspiración, siempre es conveniente seguir unas directrices que te faciliten el proceso creativo. Puede que tengas un talento innato, pero agradecerás seguir unos hábitos que te guíen durante la creación de tu historia.

Crea una rutina

Establece un horario con tus actividades diarias y encuentra unas horas para dedicarlas a escribir. Tanto si tu momento es por la mañana como a altas horas de la noche, deberás marcarte una franja horaria y mantenerla como una rutina diaria sin variación. Esta costumbre es sagrada en el oficio de escritor.

Encuentra tu lugar de trabajo

El comedor, la biblioteca, bajo la luz de una vela como hacía Jack Kerouac, en un hotel como Maya Angelou o usar la nevera como escritorio igual que Thomas Wolfe. Encuentra un entorno agradable que te inspire y anime a escribir y conviértelo en tu santuario de trabajo.


Deshazte de las distracciones

No dejes que nada entorpezca tu proceso creativo. Si necesitas silencio y concentración absoluta apaga la música y más vale que dejes el móvil bien lejos. Por otro lado, hay quien se concentra con ruido de fondo, como el ajetreo de una casa o una cafetería para no sentirse en la nada absoluta. La cuestión es sumergirse en ese profundo estado de concentración y no distraerse.

Escribe aunque no puedas

El bloqueo del escritor es frecuente pero no hay que esperar a que llegue la inspiración. Comienza por escribir sobre cualquier cosa y deja que tus ideas fluyan. De este modo, romperás la barrera que te impide avanzar y ejercitarás tu escritura.

Escribe, edita y reescribe

Comienza a escribir y deja fluir tus ideas sin seguir un patrón. Seguramente escribirás cosas de las que te desharás, pero habrá otras que te sorprendan y den forma a tu historia por sí mismas.
Elige las ideas con cuidado y escribe un segundo borrador, añadiendo pinceladas con nuevos colores como si de un lienzo se tratase. Edita y reescribe las veces que haga falta hasta que la narración se vaya acercando a tu idea original. Esta es una de las claves del éxito en todo oficio de escritor.

Socializa y haz ejercicio

No te olvides de ser humano, tómate unas copas con tus amigos de vez en cuando y siéntate a cenar con tu familia. Otra forma de despejar la mente es hacer natación o salir a correr. No solo desconectarás sino que dejarás madurar tus ideas.

 


¿Estás pensando en publicar tu libro?

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Cómo escribir una biografía

Para finiquitar la tarea de escribir y publicar un libro, además de incluir una sinopsis, es importante escribir la biografía del autor. Al lector le interesa conocer quién es la persona que hay detrás del libro y saber un poco sobre su vida más allá del nombre y apellido. Esto estrecha la relación autor-lector. Redactar una biografía puede ser más complicado de lo que parece, y la mayoría de autores de autopublicación deben enfrentarse a esta tarea por sí solos. Por ello, y para facilitarles un poco la tarea, hoy os traemos algunos consejos sobre cómo escribir una biografía.

¿Qué podemos contar?

Una biografía consiste en escribir algo sobre uno mismo, pero es normal bloquearse y no saber qué explicar. No tienes que contar toda tu vida, pero sí algo que ayude al lector a hacerse una idea sobre ti y conocerte un poco más.

Comienza por tu nombre para que sepamos sobre quién estamos leyendo. Puedes continuar por contar tu lugar de procedencia, qué estudiaste, a qué te dedicas y dónde vives. Estos datos formarán una primera impresión sobre la figura del autor.

Siempre es conveniente humanizar la biografía y dejar entrever parte de tu personalidad. Esto se consigue contando cuáles son tus aficiones o qué haces en tu tiempo libre. A continuación te damos un ejemplo:

“Carlos nació en México en el seno de una familia de empresarios. Su lado creativo lo adoptó de su abuelo, el cual le compró sus primeros libros y le enseñó a pintar. Tras licenciarse en Ciencias de la Economía, se volcó en su verdadera vocación: escribir historias de terror. Actualmente vive en Buenos Aires con su mujer e hijos, con quienes pasa los domingos de paseo en bicicleta.
”

Te habrás fijado que la biografía está escrita en tercera persona. Este es un detalle importante para darle un toque de objetividad y dar la sensación de que no es el autor mismo el que ha escrito el texto.

¿Cómo estructuramos nuestra biografía?

No hay ninguna regla que determine cómo escribir una biografía. Eres libre de contar lo que quieras y en el orden que quieras. No tienes por qué redactarla en orden cronológico, pero puede ayudar a que tu biografía esté bien organizada. Lo importante es situar los aspectos claves sobre tu persona al principio y continuar con los menos relevantes. Puedes empezar por los datos personales, seguido de los profesionales y continuar con tus logros y aficiones.

No conviene aburrir al lector: deja tu excelente prosa para la novela y escribe un texto breve y sencillo. Sé conciso y cuenta aquellos detalles que puedan interesar sin profundizar demasiado en tu vida privada.

Estas son las bases de cómo escribir una biografía sencilla y completa. A medida que avances en tu carrera profesional y vivas nuevas experiencias, irás modificando tu biografía y añadiendo más información.

 


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